Evelyn Salgado Pineda: En Guerrero, las mujeres deciden

Sin temor a la visión machista de otros mandatarios, la morenista se compromete a poner punto final a la venta de niñas en el estado y atacar las causas de la desigualdad y la violencia

Evelyn Salgado Pineda, la candidata morenista que cantaba Como la flor, de Selena en el cierre de los mítines de campaña de apenas un mes; la niña que recitó poemas en la explanada de Iguala para recibir al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y que, abruptamente sustituyó a su padre en la boleta electoral cuando le cancelaron el registro. No teme a las palabras que otros gobernantes cuidan tratándose del derecho a decidir de las mujeres.

La gobernadora de Guerrero, abogada de 40 años, se define como “obradorista y mujer de lucha”, asume que su tarea es poner punto final a la venta de niñas en la entidad. Celebra como logro compartido la despenalización del aborto y prende la Alerta Violeta, un nuevo enfoque para la búsqueda de desaparecidas.

–¿Considera que son mayores los desafíos de las mujeres gobernantes?, preguntamos.

“Tener legitimidad social y confianza nos ha permitido ir erradicando las actitudes y pensamientos machistas del pasado, cuando se pensaba que la mujer debía estar sometida y no podía tener puestos de decisión. Hoy estamos demostrado con hechos que las mujeres tenemos igualdad de oportunidades y equidad para desarrollarnos plenamente. Un caso concreto y logro que presumimos con nuestros aliados del Poder Legislativo es que, en Guerrero, la mujer ya tiene el poder de decisión sobre su cuerpo y su maternidad. En Guerrero el aborto es legal y seguro”, responde.

Considera que los retos son distintos, no mayores, y radican no sólo en el género de quien gobierna, sino en diferentes factores: entorno social, economía, rezagos de las administraciones pasadas, las culturas y lenguas.

Lo que distingue el avance de un estado es la voluntad, apoyo y respaldo de las y los ciudadanos para salir adelante junto a su gobernante; es decir, la confianza que tienen en su gobierno”, enfatiza la hija del senador Félix Salgado Macedonio, a quien tuvo que relevar cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) canceló su candidatura por gastos de campaña no declarados.

ROMPIÓ PARADIGMAS

Hubo acusaciones contra su padre de acoso y agresiones sexuales, que Morena desechó alegando que carecían de sanciones judiciales.

Con estos antecedentes, Evelyn tomó la estafeta avalada por una encuesta que ganó gracias al arrastre del apellido entre los morenistas. No se turbó al hablar de esos días en las entrevistas de prensa en las cuales rechazó los señalamientos sobre su padre y contó que él, afuera del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ‒que ratificó la medida del INE‒, le pidió que se pusiera al frente de la aspiración y del proyecto que la familia había acompañado desde 1993, la primera vez que compitió por la gubernatura como representante del PRD, ella tenía 11 años. En la casa familiar conversaron sólo los dos. Ambos lloraron.

La pregunta más ruda que entonces y ahora sigue enfrentando es quién toma las decisiones. Responde, sin alterarse, que es ella quien gobierna, de su padre sólo recibe consejos, pero que desde los días previos a la elección, que ganó con ocho puntos de ventaja respecto del segundo lugar, contó con el respaldo del pueblo que le entregó cartas, flores y corridos y le decía: “Tú, puedes Torita”, en alusión al mote de su papá, el Toro sin cerca.

Por eso describe: “Llegamos rompiendo paradigmas, estereotipos y las inercias sociales. Claro que sigue habiendo prejuicios. Pero sin duda, hay avances, sobre todo, se fortalece la idea de que es tiempo de las mujeres, y que tanto hombres como mujeres tenemos la capacidad de gobernar”.

Nacida el 5 de febrero de 1982, Evelyn ha sido cuestionada sobre su expareja Alfredo Alonso —con quien tuvo a Emi y Mateo, sus hijos de 11 y 7 años—, cuyo padre habría sido arrestado por presuntos vínculos con grupos delincuenciales. La gobernadora niega estar ligada a esas historias, así como cualquier posibilidad de abrir la puerta al crimen organizado.

Con las tablas que le ha ido dando su investidura, recupera los comentarios adversos que rodearon su llegada al poder: “Decían a lo mejor está tonta y por eso canta”. Señala que los cuestionamientos hacia las candidatas son mayores a los que se hacen de los varones y, reconoce que al inicio de su gestión, sintió las dificultades con las que se asimilaban sus órdenes en el equipo.